Antes de la declaración de pandemia Covid 19   hubo un Congreso sobre el cáncer en Barcelona, al que  acudieron muchos profesionales de diversas especialidades. Muchos terapeutas involucrados en la salud integral del paciente explicaron cómo mejorar nuestra salud e incluso prevenir enfermedades y achaques. Me enteré por la prensa, pero no por lo de positivo e interesante  que haya podido ser, sino porque las televisiones se han hecho eco de que Txumari Alfaro  dijo que si se tiene cáncer no hay que hacer nada, pues se cura solo. Se ha tratado como tema monográfico y no se le ha dado voz a él  para aclarar el asunto. No he oido de primera mano lo dicho y no sé si se ha sacado de contexto, pero creo que hay que dar espacio para defenderse y aclarar algunas cosas. El cáncer se cura, si, pero no siempre aunque se ponga el mejor de los tratamientos. ¿Por qué? porque todos tenemos que morir, al menos con los conocimientos actuales. Muchos no quieren morir pero no se atreven o motivan para vivir, y nuestra biología es binaria: si no necesitas vivir, te mueres. Para que el cuerpo se muera hay que dejar de tener interés por la vida, y para muchos la muerte es una liberación. El tratamiento no puede atender solo al físico sino espiritual y psicológico

He dedicado mi ejercicio profesional médico sobre todo a diagnosticar el cáncer de mama. He constatado que una vez diagnosticado el cáncer, por pequeño y poco agresivo que sea, la noticia tiene un potencial enfermante impredecible. Es el efecto Nocevo. No mata tanto el cáncer sino el miedo a lo que significa y cuando un médico te da la noticia, se producen muchos cambios. Tengo el caso de una paciente con tres cánceres mamarios palpables, grandes, de unos 75 años, a la que la familia decidió no decir nada pues acababa de estar a punto de morir por una intervención de cadera. Ha vivido mas o menos 10 años desde el diagnóstico, sin menoscabo importante de su salud salvo la pena por haber muerto su marido, el insomnio crónico y la progresiva demencia de los últimos años, quien sabe por qué acrecentada.  Se fue despidiendo de la vida, costándole mucho, porque sus hijas le han tratado con el mayor amor del mundo, haciéndole muy difícil elegir entre irse con  su amor o quedarse en la tierra con sus queridos hijos. Le segregó un poco el pezón, le salieron bultos indoloros por la piel del cuerpo en los últimos años. Mi función fue quitarle el miedo, pues nada se podía hacer. El ver que un médico con su bata blanca te tranquiliza, te acompaña y te quita el miedo a lo que tienes, es muy sanador. Es el efecto Placebo. Dos caídas le  llevaron al hospital sin consecuencias muy graves y por fin  se apagó poco a poco, diciendo que su único problema era la pérdida de memoria. Las estadísticas médicas consideran un logro que vivas 5 años tras sus tratamientos y cuando  llevas diez años vivo, te consideran curado. Una paciente con cáncer de mama y metástasis me sorprendió viniendo a revisión durante muchos años, a lo que yo no daba crédito. Pues bien, esta mujer nunca se creyó el pronóstico y decían que es que estaba un poco loca. Bendita locura que permite sanar y estar vivo. Tengo muchos casos de pacientes a los que les ha remitido el cáncer con tratamientos alternativos, y en todos ha ocurrido algo a nivel mental y emocional, un cambio de actitud, una toma de conciencia de su proceso vital, de por qué han llegado ahí.

Un médico de reconocido prestigio, profesor mío y en edad de jubilación, me contó que tenía un paciente con un cáncer de pulmón, un oat cell, cáncer muy agresivo. La expectativa de vida de este cáncer era de unos 6 meses, se hiciera lo que se hiciera, pero este paciente llevaba 6 años vivo y el motivo de estar vivo para este docto doctor era que estaba loco y no se hacía cargo de lo que tenía. Llamada de atención importante para los que decir la verdad a toda costa es proteger el derecho del paciente.

La mente es muy poderosa, y cada paciente es un mundo al que los médicos no tienen tiempo de acercarse. He conocido pacientes  con cáncer tratadas con terapia alopática y alternativa  que han muerto.  Otras han  tratado su cáncer de mama con terapias alternativas y han  conseguido secar su cáncer y su mama tras años de sufridos tratamientos. Mientras conseguimos ejercer nuestro poder autocurativo podemos necesitar ayuda. Dependiendo del paciente, una extirpación quirúrgica es menos lesiva que tratamientos largos que vayan aniquilando el cáncer poco a poco, porque la mente va a lo negativo muy fácilmente. Es el caso de las quimioterapias prequirúrgicaas, que mantienen al paciente conviviendo con su cáncer varios meses. Y aunque disminuyan el cáncer, que no siempre ocurre, no evitan la cirugía. El impacto psíquico es tremendo cuando se da un diagnóstico de cáncer, y hay que tratarlo como al huésped indeseado, cuanto antes se vaya mejor. Tenemos que cambiar nuestra visión del cáncer para que el miedo no sea el mayor agente enfermante. Eso va a llevar tiempo. Tras esta plandemia se ha visto el plumero a las farmaceúticas y quizá la gente ya no confía tanto en sus productos. Queda mucho camino hasta que el ser humano se empodere del todo, porque hay mucha presión social y mediática. Los médicos están muy manipulados desde su etapa universitaria y la estructura sanitaria no permite que los médicos actúen libremente. Ya se ha visto la persecución a los médicos que han disentido del relato oficial durante estos tres años. Yo la he sufrido durante años. Muchos pacientes quieren la medicina alternativa pero nadie puede dar garantías y la presión social y de las familias les llevan al sistema alopático, que aunque tampoco las da, está bien visto y avalado por las instituciones, los políticos y científicos de farmaceúticas. Ultimamente se  ha incrementado exponencialmente la quimioterapia antes de la cirugía, que no aumenta la superviviencia, pero sirve para investigar los efectos sobre los tumores. Teniendo en cuenta que a las farmaceúticas no les interesa curar para seguir vendiendo, y que la quimioterapia no cura, hay que repensar a qué nos conduce analizar tanto el tejido y experimentar tratamientos dejando el cáncer, que es el enemigo en casa, tantos meses a los pacientes. Todos los artículos que consulté sobre las biopsias con aguja gruesa, aceptan que diseminamos los cánceres y sembramos localmente el órgano de nuevos implantes por el desplazamiento de las células que cortamos. Eso se queda ahí y  no se profundiza en su efecto biológico, que se puede imaginar, y lleva a tratamientos mas agresivos o innecesarios en otro caso. Tanto es así, que en los tumores benignos que recidivan no está indicado hacer estas biopsias porque quedan células desplazadas alrededor, que después de la cirugía vuelven a crecer y reproducir el tumor. Pacientes muy ancianos no soportan esos tratamientos médicos previos a la extirpación del tumor y llegan caquécticos a las cirugías. Muchísimas veces los pacientes mueren por los efectos adversos de esas terapias, no por el cáncer. Los pacientes escuchan que si no lo hacen morirán antes o peor y se agarran a un clavo ardiendo. La bata blanca todavía manda mucho y es una responsabilidad que los médicos deben asumir para bien y para mal.

Las farmaceúticas viven de vender medicamentos y el inconveniente es que nosotros, sus clientes debemos estar enfermos, porque salvo los hipocondriacos, no les compraríamos nada. Para que los gestores de estas compañías conserven su empleo y ganen cada dia más, les hacen falta mas clientes. Desafortunadamente invierten parte de su capital en crear esos clientes, no en encontrar soluciones. La quimioterapia es cara, no cura, y produce graves efectos secundarios, todos los médicos lo saben. Pero la ley protege esta actividad porque hay muchos intereses económicos de todo tipo.Y no hablemos de la radioterapia, que quema tejidos sin mucha especificidad. Un amigo murió por no poder comer tras la estenosis irrecuperable en la faringe que le produjo la irradiación de un tumor. Sin poder hablar ni comer se dio a la bebida que era lo único que le consoló hasta su muerte. No olvidemos que los médicos vivimos de diagnosticar y tratar la enfermedad. Si todos estuviéramos sanos no haríamos falta. Solo los chinos resolvieron ésto, cobran solo mientras estás sano y si enfermas no  te cobran. Ya cambió éso también.

Las terapias alternativas tampoco curan, porque el que se cura es el paciente, pero ayudan bastante en ese proceso. Y lo mas importante, no producen efectos secundarios pues si no, mas de un terapeuta estaría en la cárcel. Para ellos no hay protección porque además compiten con las farmaceúticas y Colegios de médicos.

Las curaciones espontáneas no son tales. Es el paciente con su cambio de actitud el que lo logra. Y los médicos a los que les llegan no se plantean qué ha pasado. y tampoco investigan cuando los pacientes mejoran o curan con otras terapias.