6 de julio de 2022

¿No te gusta que te compadezcan? Quizá tras leer este artículo te hagas adicto. La definición es sentimiento de tristeza al ver sufrir a alguien y que impulsa a aliviar, evitar o remediar su dolor o sufrimiento. ¿Qué es lo que no te gusta de que te compadezcan? ¿Producir tristeza? Esto puede ser por sentimiento de culpa de hacer sufrir a otro. La culpa merece que escriba un artículo a parte, porque es el mayor obstáculo, en general inconsciente, para ser feliz y conseguir tus metas. Lo que el otro sienta es su problema, no el tuyo. Yo preferiría que en la definición se incluyera el sentimiento de amor. el amor que sale del corazón, que es el órgano de la alegría. Para mí la compasión es acoger sinceramente el sufrimiento del otro y generar una ola de amor hacia él desde el corazón, que nos lleva a querer que deje de sufrir. La ayuda no debe darse si el otro no quiere asi que emite, sin apego al resultado, la vibración del amor hacia ese ser, humano, animal, vegetal, etc y que sea lo que tenga que ser. El sufrimiento le puede haber llegado por diversas razones, puede estar reparando algo de su trayectoria como alma o alguna carga de su árbol genealógico, etc. y resolverlo le compete solo a él. «No te ofrezcas Pero no te niegues» me decía un médico sintergético.

Todos hemos visto llorar desconsoladamente a un niño tras caer al suelo y pasársele inmediatamente cuando le acoge su madre. Puede ser placebo, pero traduce que los sentimientos elevados que tiene el niño ante la acción de su madre son altamente consoladores. Y si profundizamos, ¿qué es lo que siente la buena madre al ver sufrir a su hijo? Una explosión de compasión al ver sangre de su sangre sufrir. y ésa es la vibración que le llega al niño, además del contacto físico y el abrazo de su madre al cogerlo entre sus brazos, Es el amor de la buena madre.

¿No te gusta que te compadezcan porque que te hace parecer débil y éso te humilla? Compadecer muchas veces se convierte en un proceso mental, el otro piensa «Te veo o te oigo débil y te ayudo porque éso satisface mi ego, me hace sentir bien, útil, buen cristiano, etc. Es un proceso mental que nada tiene que ver con la verdadera compasión que es un acto de amor incondicional. Muchas veces es un prejuicio, crees que éso es lo que piensa el otro. El excesivo orgullo también es un mal consejero, «no quiero que nadie se entere de que sufro». Una vez me dijo un médico sintergético, otro diferente al anterior, ja ja , (la verdad es que he tenido la suerte de encontrar grandes médicos del alma, que serían proscritos por cualquiera de los médicos oficialistas y agradecidos al Sistema imperante) «Tu debilidad es tu fortaleza» No lo entendí, pero con el tiempo le he ido encontrando sentido. Ser como un junco en la vida es lo que ayuda a no quebrarse. Ese es el problema de los fuertes, se rompen como el cristal y caen con graves enfermedades. Pedir ayuda, mostrar tu necesidad hace que la red humana se polarice hacia ti y encuentras lo que necesitas. Y si la ayuda que recibes es sesgada por el que te mal compadece, es su problema, no el tuyo

La verdadera compasión es ir al compás del ion, del átomo, del otro, nace del corazón, muchas veces de manera inconsciente, espontánea. Difícil de reprimir cuando es sincera y si te dejas llevar por ella, un raudal de amor saldrá hacia el ser doliente. Es la mejor herramienta de la sanación, la compasión serena, profunda, amorosa, sin condiciones, ausente de emociones indeseables y si tiene un color es el verde esmeralda, sanador.

Y para sanar hay que hacerlo con pasión, entrega al Servicio a los demás, desapego de tus necesidades momentáneas. Y por supuesto si te dedicas como profesional, debes tener la honestidad de hacerlo con la información adecuada. Y si no la tienes, solo con emitir esa vibración compasiva que te surge del corazón, se logran grandes cosas. Es un regalo de nuestra naturaleza que debemos usar a menudo.

La autocompasión es otra palabra que merece atención. Eres un ser vivo, compuesto de múltiples seres unicelulares que reciben tus señales químicas, eléctricas que traducen tus emociones y también reciben tus pensamientos. La autocompasión no es el victimismo, ni la queja constante, es el buen amor propio, el amor por tu propio cuerpo, por todo tu ser. Hablar con tus células, agradecerles su trabajo, desearles que sean felices, sanas. No son máquinas, son seres vivos con luz. Trabajan dia y noche, vigilan que ningún intruso pueda dañarte, eliminan todos los tóxicos que dejas entrar en tu cuerpo o se generan por la actividad de la vida, reparan las averías, mantienen todos tus órganos en perfecto funcionamiento. Ellas sufren tus excesos y los reparan sin echarte nada en cara. Su manera de avisarte de que lo estás haciendo mal es crearte síntomas y solo cuando ya es insostenible, mueren o enferman. Cuando alguna parte de tu cuerpo enferme o se rompa, compadécete de ella, envíale todo el amor incondicional, son tus aliados en la nave que elegiste para transitar este tiempo de tu alma en la Tierra. Son tu equipo incondicional.. Quizá son la máxima expresión de la compasión por ti