Llevo desde el año 1983 ejerciendo la medicina en la sanidad pública como radióloga. Cuando estás inmerso en el Sistema, no te das cuenta de lo que realmente supone. La sanidad pública , por lo menos en Madrid, que es lo que conozco desde dentro, está completamente condicionadas por la política sanitaria. Es decir, los médicos son funcionarios/estatutarios y no tienen opción a cambiar estrategias en su ejercicio, si no se lo permite su jefe, es decir el político que está en el poder, que a su vez condiciona a los Organismos médicos, a los que por desgracia no les dejan ser tan independientes. Esto es así, y además, está condicionado por las ideas religiosas o la ética personal de dichos políticos. Lo que sería una garantía para evitar que un médico aplique lo que no está bien, se convierte en una mordaza para el médico que aplica la evidencia que contrasta en su ejercicio diario. Es cierto que hay que tener un criterio científico, pero desgraciadamente la ciencia avanza muchísimo mas lenta de lo que lo hace la evidencia en la práctica diaria médica.. Desde que un médico constata que un medicamento, un tratamiento o un diagnóstico… no funciona en sus pacientes, o  les produce efectos secundarios evidentes e insostenibles o que el protocolo que da su Sociedad Científica no se ajusta a la realidad de su práctica diaria, pasan años.  ¿Por qué? Porque para que la sociedad médica defienda como válido algo, debe estar publicado suficientemente. ¿Y qué pasa?, que para éso hace falta mucho tiempo, contrastar resultados y efectos sobre los pacientes. Y además, el dinero suelen darlo las multinacionales, cuyos intereses económicos están por medio. Por otro lado, los protocolos cambian, pero a veces no son acertados pues los que están en los despachos pensando no ven lo que ocurre con su aplicación diaria en los pacientes.  Cuantos protocolos, medicamentos, cirugías, tratamientos se han aparcado después de muchos años de ineficacia o de efectos perniciosos para la salud.

Hay un grave problema en el análisis de los efectos adversos en la práctica médica  y es, que no se aplica el principio de precaución. En las publicaciones se lee a menudo que alguna práctica produce un efecto potencialmente  pernicioso, pero se sigue practicando porque no hay literatura que evalúe ese efecto pernicioso. Y yo me pregunto ¿si el dinero lo pone el que comercializa éso, qué ganas va a tener de demostrar que no sirve ? No habrá ningún interés en demostrar ése efecto, y solo se hace cuando hay denuncia de la sociedad damnificada. Mal vamos.

¿Cual sería la solución? Yo no la tengo, pero la sociedad tiene que pedir independencia de política y medicina. Favorecer la investigación independiente. Aplicar el principio de precaución.

Lanzo una idea,  ¿Por qué no aplicamos el principio de precaución en las Biopsias con aguja gruesa de los tumores en los que no es imprescindible? Sabemos que diseminamos esas lesiones. Aunque no esté publicado su efecto biológico, existe esa diseminación, tanto de lesiones benignas como malignas. Llevamos muchos años con esa técnica. Evitemos esa diseminación cuando no sea necesaria  y luego veremos.

Principio de precaución: https://www.google.es/url?