Cotidianamente observo que mucha gente acude a terapias sanitarias fuera de la medicina convencional de nuestro país. Hay mucha gente con afán de encontrar la varita mágica que le permita estar sano. Pero la salud no reside en las herramientas externas, que solo ayudan, sino dentro de nosotros. Solo desde nuestra conciencia y responsabilidad lograremos la salud plena. Esto significa que debemos elaborar nuestras emociones, limpiar nuestra mente de pensamientos que no crean bondad. Cuando nos decían que se peca de pensamiento, palabra u omisión, solo entendíamos lo externo. Cómo va a ser pecado si los pensamientos me vienen sin que yo lo pueda impedir. Pues no se trata de impedir que algo entre, se trata de llenar la mente de un vacío excelso,  «lleno » de tu esencia o al menos de pensamientos benevolentes.. Solo desde esa benevolencia puedes pedir ayuda para mejorar.

Leo en las noticias que en Cataluña quieren impedir que ejerzan médicos que están en contra de las vacunas. pero no leo que se abra un debate entre ellos y los que las  defienden. Los médicos estamos piniendo sobre la mesa muchas actuaciones sanitarias que no favorecen la salud e incluso la perjudican. Los cambios sociales solo serán posibles si nos ceñimos a los hechos, a lo que realmente funciona o no. La evidencia científica de un médico en países sin recursos es ésa, y no se contamina con intereses económicos de las multinacionales porque no están allí. ¿por qué? Porque no tienen dinero para comprar sus medicamentos. Estos países tienen el campo despejado para contrastar la verdadera evidencia y ponen el énfasis en la verdadera prevención y en el poder autosanador del paciente. Emplean medios eficaces y que además suelen ser baratos. Los países industrializados pagan su canon a la industria farmaceútica, cada vez más poderosa. Ante ellos, los médicos que se atreven a cuestionar sus actividades son Quijotes, solos y atacados por las políticas sanitarias  y los organismos oficiales, que defienden lo establecido desde los atriles, no desde el enfermo. La experiencia de un médico al que dia a dia le fracasa un tratamiento, es una evidencia que hay que tener en cuenta. Cuando los médicos empiezan a estar en contra de administrar algo a sus pacientes, hay que ponerse a pensar, no a atacarlos, pues no ganan nada salvo procurar la salud de sus pacientes

Es imprescindible para que cambien las políticas sanitarias que cambie la sociedad. Las empresas deberían saber que el dinero mal recogido tiene las patas muy cortas. Los pacientes, y los sanos también, deben pedir información veraz sobre lo que la medicina da de sí. Sin falsos o ignorantes argumentos ni mentiras piadosas. La medicina alopática triunfa en la enfermedad aguda y la cirugía, pero fracasa rotundamente en la enfermedad crónica. Al eliminar los síntomas o normalizar los parámetros estipulados de salud, el paciente se confía y no pide más. Hay que explicar que no le estamos curando, sino apagando las alarmas que su cuerpo le enciende, y éso solo sirve para dar reposo a la mente y al cuerpo, mientras  se encuentra la verdadera solución . Y la solución la tiene el propio paciente. Enfermamos en un instante y arrastramos la enfermedad largo tiempo, pero la clave de ese instante no la tenemos los médicos, la tiene el paciente. Nuestra tarea es procurar el ambiente propicio para que esa información se convierta en piedra de toque para su salud.

Para los interesados en crear realidades saludables os adjunto  links sobre un físico francés Jean Paul Garnier Malet. Su lema es No pienses en hacer a alguien lo que no te gustaría que ese alguien pensara en hacerte a ti. Solo desde la no malevolencia puedes conseguir crear tu mejor realidad.

correo de Elena Contreras : mecpsana@gmail.com

https://youtu.be/Xzij6OLqKYA

https://youtu.be/Bs0B7N6RMe0

Por si lo quereis oir explicado por Enric Corberá https://youtu.be/QuOBby2Rubw