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Qué bueno es ir al médico, al terapeuta sin miedo, como el que va a visitar a un amigo que sabe mucho de un tema sobre el que necesitamos opinión y ayuda. y qué bueno sería hacer ésto en un jardín, en conexión con la madre Tierra. El médico que se desviste de pomposidad, de cientifismo y con humildad se dedica a la escucha activa, a la compasión por el doliente, que le lleva a la empatía con él. Que aprende de su paciente, que da información que no genera mas problema, que consuela, que hace entender lo que te pasa, le da un sentido a tu sufrimiento, te permite la esperanza y el cambio de actitud.
Qué sorpresa cuando tienes gota en un pie y el médico no se limita a recetar un medicamento, sino que te pregunta por tu relación con tu madre, y te escucha con atención, o si tienes un cáncer de pulmón, por tu miedo a la muerte, tu tristeza por la muerte de un ser muy querido. Qué terapeútica es la escucha, qué liberador encontrar en la consulta del médico a un amigo, un acompañante, que te permita decir lo que no puedes contar porque aburres…que además te entienda y comprenda, y te dé recursos, que puedas contar con él. Para ello, los médicos debemos cambiar nuestra actitud. En la carrera profesional es prioritario encontrar el nombre de la enfermedad, poner adjetivos a las dolencias y conocer los últimos tratamientos. Recordad trata-miento. Que precisamente suelen ser los menos contrastados en su eficacia. Escudriñar físicamente nuestro cuerpo no es lo importante, pues no va a la causa, sino a las consecuencias: los síntomas y signos de nuestro cuerpo, que son su lenguaje para que le atendamos. El cuerpo habla y cuando no le atendemos, chilla. Chilla de la manera que él sabe.
Los síntomas no son el enemigo a abatir, son la señal de alarma, nuestro mejor guía, la mejor luz para conocer lo que está detrás de todo, el sufrimiento mental, emocional, la vida que duele, las lágrimas no derramadas… Quitándolos desaparece la ansiedad, se piensa que ya está curado, ya no hay enemigo. Acallar su voz no nos cura, adormece lo que nos pasa. hasta que sale por otro lado. Nos engañamos, la causa está latente, y encontrará otra vía de expresión, otra gotera en la salud.
Animo a abandonar la labor detectivesca a aprender de nuestros pacientes, a practicar la compasión, la empatía y a estudiar no sólo lo que publican los anglosajones. Hay mucha sabiduría en muchos médicos no reconocidos públicamente. Cada vez se conocen mas publicaciones que están contaminadas por los intereses económicos de las empresas, sociedades, etc que las favorecen. Los médicos tenemos la obligación de conocer todo lo que pueda mejorar o mantener la salud de nuestros pacientes. Sin poner el tamiz de nuestra ideología personal, nuestras creencias. El respeto a la vida como premisa fundamental no necesita estar revestido de ideologías que impiden leer sobre lo que otras culturas o prácticas puedan aportar a nuestra importante medicina alopática. No entremos en la competitividad, sino en la inclusividad, la cooperación.
Y los pacientes tienen que saber que nos deben exigir ésto. Y los políticos deben facilitar esta relación, esta práctica.
Os pongo un link del Dr j Carvajal sobre la humanización de los sistemas de salud. No os la perdáis. Dura algo mas de una hora, pero encontrad el tiempo estas vacaciones.
Feliz vida